miércoles, 11 de agosto de 2010

SER DIRECTOR DE COLDEPORTES HOY SIGLO VEINTIUNO




SER DIRECTOR DE COLDEPORTES SIGLO VEINTIUNO  

 Por: HERNANDO AYALA M

Coldeportes tiene que superar su credibilidad de chequera para no ser más rey de burlas de sus clientes, las “familias en acción del deporte” que hacen lo que les da la gana, cada uno por su lado,  menos proceso.    


El director de Coldeportes en el gobierno de la Unidad, tiene que enterarse muy bien de la complejidad del sector deporte que él encabeza. Más difícil que el sector discapacidad.  Ahí se puede pasar sin pena ni gloria, en una gestión mediocre, repartiendo chequecitos a organismos deportivos en trance turístico. Haciendo estrategias de contratación de obras con amigos en trance de enriquecimiento.  Sentado cual embajador parásito en palcos VIP de los estadios. Eso haría un incompetente escampando en el tema, nombrado de manera improvisada,  como han pasado "directores paquete chileno". El establecimiento deportivo no traga entero. 


En cambio con capacidad y rigor como debe ser,  si prefiere y quiere, puede hacer una gestión de gobierno decente, o buen gobierno como dice su jefe.  Puede lograr una transformación estructural profunda, en una gestión efectiva de alta dirección de política pública. Escribir una página memorable en la historia del deporte colombiano.  Estrenar el Sistema Nacional del Deporte, hacer que funcione.  Cohesionar el sector deporte, actividad y educación física, recreación y lograr que se comporte en unidad por un fin común.  Ser capaz de incidir en la inclusión de la política pública deportiva en el Plan Nacional de Desarrollo, con documento Conpes vinculante en las finanzas nacionales. 


Encuentra un trabajo adelantado  en esa materia por la sociedad, pero anclado en un esquema de pensamiento cerrado, centralista.  Los viejos lobos del sistema escuchan con asombro su desbordado optimismo que raya en la inocencia. "800 mil millones para el deporte"...."Ministerio del deporte ya"....Si algo hacen es no comer cuento y aquí sí que saben qué es pòsible y qué es carreta en materia de gobierno deportivo, asunto marginal en la alta política repleta de prioridades gruesas.     De todo corazón, deseamos un correcto aterrizaje en la realidad sectorial que es cosa seria. 
Quedamos atentos a su estreno burocrático, director.  




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PRIMER PULSO DOMÉSTICO  DE CLOPATOFSKY DIRECTOR DE COLDEPORTES 





En Colombia la tradición enseña que los campeones llegan a su cima, a pesar de dirigentes y gobiernos.   Revisen el fútbol y la mayoría de disciplinas deportivas. Casi todos en el sector, sabemos que pasa.  ¿Qué hacer?

Veamos de momento la situación del más joven sistema asociativo de práctica deportiva organizada. El sistema paralímpico y sordolímpico, que en el mundo son dos por especificidad en la era de diversidad y derechos.


La organización deportiva paralímpica colombiana reconocida en la ley de manera autónoma, es de este siglo. Sus avances son incuestionables. Sus logros están a la vista. Su presencia en el sistema nacional del deporte cambió esquemas y paradigmas en la mirada unidimensional del gobierno deportivo hasta el inicio de este siglo. Se acabaron los atletas normales y ahora respetamos la diversidad de  atletas. Hoy se habla de planeación estratégica, deporte accesible y política pública deportiva.

Por todo el país, con fuerza de cultura, arrinconando prejuicios, preconceptos, estereotipos y derribando barreras discriminatorias, fluye como el agua desbordada  un proceso de inclusión social deportiva, irreversible. A pesar de unos  indeseables que más adelante  identificaremos.  “Cultura del nuevo milenio” así definimos el Paralimpismo en 1997, durante la siembra de la semilla. El proceso en la ley comenzó en 1993, con la lucha antidiscriminación en la Ley 181 del 95, que resultó excluyente. Ha sido duro el camino.  Hay buena cosecha, ahí está en la base.

Miles de atletas ruedan por las calles, en entrenamientos, en competencias, incluso algunos abusadores musculosos pidiendo limosna en semáforos en nombre del deporte. Centenares de clubes deportivos,  decenas de ligas y asociaciones deportivas por todo el país, cinco federaciones nacionales cada una por tipo de discapacidad y algunas divisiones en federaciones de deporte convencional.  Todo un proceso marchando. El testimonio de los doscientos cincuenta dirigentes y actores del sector que aportaron y crearon expectativas en diciembre de 2008 durante el Primer Encuentro Nacional de Paralimpismo y Sordolimpismo. Bases sólidas, versus una “cúpula” cerrada.

El problema está en la cabeza.   Seis personas en una oficina que debe ser exorcizada, están trenzadas desde hace dieciocho meses, convencidos de que ellos son el sistema, de espaldas al proceso. Excepto el órgano de administración del Comité Paralímpico Colombiano, sus integrantes hoy, a pesar de ellos,     todo el proceso paralímpico  y la marca CPC, siguen su marcha. Los amigos del Paralimpismo, quienes hemos acompañado el proceso completo en la ley desde 1993, sabemos que esto tiene fuerza de cultura irreversible. En mi caso hice, hago y haré sólo periodismo pensando en sustentabilidad de proceso. Pensando globalmente y actuando aquí.  Contándole a esa base por donde es el camino. El mundo lo enseña.

LOS INDESEABLES, INSOPORTABLES: Hay un establecimiento plaga que tiene trabado el funcionamiento del órgano cabeza del Sistema de Deporte Paralímpico colombiano, el CPC. Es una plaga constituida por las mañas dirigenciales, el encapsulamiento en viejas costumbres, las facciones por tipo de limitación, el caudillismo megalómano, personalismos con sus retaliaciones, los negociantes que siguen vendiendo discapacidad con deporte distorsionando y reforzando estereotipos rentables, la puerta cerrada a nuevos dirigentes formados, gerentes deportivos, la no preparación dirigencial, la exclusión y discriminación desde la discapacidad hacia la sociedad, los franquiciados por discapacidad, la actitud de gueto, el turismo compulsivo, el parasitismo de los que nunca proponen nada, la desinformación y falta de rendición de cuentas. Esos virus indeseables están ahí, para ser desterrados.

El 17 de agosto Coldeportes dirigirá una asamblea de federaciones del Paralimpismo y esta oportunidad en el actual estado de cosas puede convertirse en amenaza, de acuerdo con el comportamiento conocido en los dirigentes del sector: Ven en el director de Coldeportes a alguien de la familia que puede ser manejado por ellos. Difícil cálculo.  De esa reunión deberán salir cinco nombres de dignatarios para dirigir el CPC. Hay capacidad suficiente, pero la tormenta de egos, miedos y bilis interfiere. La oficina del CPC está cerrada por orden de Coldeportes. 


Si sabemos que el gobierno no es el país, apenas una cabeza temporal,  el CPC no es el Paralimpismo colombiano. Funcionan sin mandato ni brújula.  A pesar de estos pasajeros y su página oscura, el proceso avanza por las calles y los escenarios, sin detenerse. Ojalá entendieran después de lo visto con el cambio de gobierno, el que se fue,  y lo vivido el 10 de agosto con la diplomacia.  

    

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