viernes, 17 de septiembre de 2010

NO HABRÁ MINISTERIO DEL DEPORTE. PUNTO. HABRÁ PRESUPUESTO.

   Por: HERNANDO AYALA M
¿Para qué un Ministerio?  ¿Cómo redimir al deporte?      
  • El Presidente Santos se puso la camiseta y acabó de un solo envión con una de las primeras metas que anunció su gobierno para el deporte una vez nombrado el Director de Coldeportes. No habrá ministerio del deporte.  
  •  El objetivo estratégico cuatro de la Política Pública del Deporte, en su Plan Decenal, seguirá siendo una lucha hasta 20019. Promover la creación del Ministerio del Deporte.    
  • Habrá presupuesto para los deportistas y estatus para el deporte, dijo el Presidente de la unidad y la prosperidad.   
  • La Educación Física no está en el Plan Nacional de Educación. La política pública deportiva tiene la tarea de reintegrarla al currículo escolar.
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    “El hombre debe ser educado para la guerra y la mujer para solaz del guerrero”, barbaridades del pensamiento en tiempos de  Zaratustra, siglo 18,   cobijan hoy miradas sobre  asuntos públicos anecdóticos y de ocasión en la alta política de Estados centrados en combatir y no en cultivar paz con desarrollo humano.

    El deporte es asunto anecdótico para solaz de la cúpula política del Estado. Los presidentes se ponen la camiseta para la foto con cada campeón humilde que va y trae un título. Manejo mediático. Al margen de estos episodios el tema es asunto menor. La anterior ocasión fue para Virgilio Barco con la camiseta de Lucho Herrera en 1987 después de ganar la Vuelta España, la escena con el mismo maillot  amarillo la repite Juan Manuel Santos con el título del Tour del Avenir 2010, ganado por Nairo Quinta,  anónimo hasta la semana pasada.

    El presidente que apagó el ruido distractor,  prometió prosperidad y unidad nacional, enfundado en el solaz de la camiseta del campeón dijo que su gobierno no creará Ministerio del Deporte. También dijo que habrá más presupuesto para los deportistas  y estatus para el deporte en la gestión pública. Esencial que cumpla, pues los colombianos no están siendo educados para el desarrollo humano y la paz. Prevalece la deformación para la inercia, inactividad y el conflicto. Por eso no es comprensible para los decisores del Estado, el valor estratégico de materializar el derecho al deporte, la recreación, la actividad física y la educación física. Temas marginales en sus prioridades.

    Jairo Clopatofsky  no debe perder el entusiasmo y dinamismo que está mostrando con su joven equipo, para  ordenar  el desorden propio de las mañas de un sector acostumbrado al asistencialismo, y hacer lo que le da la gana. Perseverancia.  Son buenos los retos que está asumiendo, porque lo obligan a una gestión seria. Con lo que está anunciando a los “señores del sistema deportivo”, los está retando  y le van a cobrar duro si cumple o si incumple. Porque sí o porque no.  Los va a obligar a ordenarse con seriedad. Esa competencia es buena. Grave entrar en la manguala turística y contratista acostumbrada por directores de décadas anteriores.

    El presidente le desbarató al director uno de sus primeros anuncios. La meta de Coldeportes Ministerio. Debe haber risas internas donde quieren que nada cambie.  Esa meta ha quemado a más de un político, caso el locutor embajador Edgar  Perea, cuyo proyecto político como senador fue ese. No pudo. Por ese camino, al menos por ahora,  el director no será Ministro.
    “Al cabo que ni queríamos”, dirán los camaleones que se acomodan siempre. El problema del deporte no es  un Ministerio. Objetivo estratégico 4 del Plan Decenal del Deporte “Promover la creación del Ministerio del Deporte”. No y  Sí.

    Un Ministerio del Deporte significa, alcanzar el peso vinculante que hoy no tiene este sector para materializar una genuina política pública que hoy está en el papel, como la biblia. ¿Quién la hace cumplir?  El Plan indicativo de la política pública está en la dirección correcta, recoge lo necesario para ordenar un proceso que organice, fortalezca y potencie  al nivel que merece, uno de los instrumentos más útiles para sacar a  una sociedad como la colombiana del caos social y humanitario.

    Un Ministerio no es la vanidad de un ministro. Es tener asiento en la instancia decisoria de la jerarquía máxima para toma de decisiones en lo público. Consejo de Ministros donde se dan los timonazos de las inversiones en políticas públicas. Asiento en el Conpes donde se definen los instrumentos vinculantes que obligan a invertir en un plan de política pública. Sin ese peso, es demasiado difícil.

    Un Ministerio blinda un proceso con seriedad pues moderniza la gestión, exige y obliga a medir con rigor  resultados con indicadores sólidos, da mayor visibilidad y es más difícil pasar de agache en una gestión irrelevante y marginal.

    El deporte vivió y vivirá  sin ministerio, en su plata. La realidad estructural y organizacional del deporte, recreación, actividad física y educación física como derecho social, en la gestión pública es hoy impracticable. Lejos del deber ser. Hay una hoja de ruta clara, certera, escrita, pero tantos queriendo dejarla en el papel. Si el deporte no es un caos como estructura y organización, el fútbol no estaría al borde de la liquidación. Los más ricos del mapa deportivo, haciendo lo que no es. La inequidad absoluta. El mal ejemplo.

    La distonía del gobierno, marcada con el anuncio presidencial de no habrá ministerio pero habrá presupuesto, “deprecia la cotización” de las acciones de un proceso muy vulnerable.  Siembra escepticismo,  incertidumbre  y fortalece las amenazas internas y externas  de la gestión deportiva. La autoestima y la confianza  del sector, sufren.

    Colombia tiene como vivir delicioso, pero sufre por no saber vivir al derecho. Son tantos pendientes sociales, en un país monotemático centrado en el conflicto, en el proselitismo, en el empresarismo electoral  que atenaza al erario en formato de contratos,  y por ello temas como el desarrollo humano son poco relevantes.

    País informal. Asistencialista. Con filas de gente recibiendo dádivas y limosnas. Ojalá el gobierno deportivo cumpla y acabe las filas de organizaciones deportivas pidiendo para hacer cualquier cosa y no rendir cuentas, de espaldas al derecho de la sociedad.

    Hay un compromiso, un anuncio, una constancia. El presidente de la prosperidad dijo que habrá presupuesto para  el deporte. El fútbol, como los banqueros quebrados, fue el primero en presentarse a pedir.  A cumplir Coldeportes, a conseguir e invertir en los atletas, en la formación en los talentos, no en organismos de papel ni en agencias de turismo.

    Duro reto. Le tocaron el amor propio al gobierno deportivo, al director Clopatofsky  y es una clara oportunidad para crecerse  en medio de tal desafío. Sabe hacerlo. Tiene herramientas y voluntad.  Templanza y  dar resultados. Puede transformar el desorden deportivo en un mapa para mostrar. Es su oportunidad. >

    FÚTBOL COLOMBIANO Y PERIODISMO – A la “yugular” se le abalanzaron los empresarios del rating, al Director de Coldeportes por atreverse a decir que ordenará  al fútbol.  El fútbol es intocable porque la ira divina de la FIFA nos puede  “descertificar”  dijeron en tono pusilánime en el micrófono  de mayor estrato.   Otro reto para Clopatofsky,  saber navegar las aguas mediáticas que tanto agrado le producen.  Cuidado,  periodismo EGM  es arma de doble filo.  El empresarismo del rating  cocina al que  no funcione para su venta de ruido. Otro desafío del gobernante del deporte, no dejarse enredar  ni de los señores del fútbol ni de los señores del empresarismo EGM, dictadura del rating. 
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