miércoles, 24 de noviembre de 2010

SESENTA AÑOS DE PERIODISMO DEPORTIVO ¿ TODO BIEN ?


  Por: HERNANDO AYALA M
Autonomía e independencia para estar juntos, cada uno en su sitio 
60 años de periodismo  deportivo
  • ACORD, Asociación Colombiana de Periodistas Deportivos es la agremiación de periodismo confederada con más asociados en su espectro. Merece ocupar su sitio y ser más fuerte cada día. ¿Guarda suficiente distancia frente al gobierno con sus veleidades y debilidades?
  • ¿Está el periodismo deportivo a paz y salvo con el deporte colombiano?  
  •  “Los periodistas nos portamos como gheto y vivimos mirándonos el ombligo. Sólo hablamos entre nosotros, pero no con la gente”. María Isabel Rueda. ¿Debe un gremio periodístico sopesar y fortalecer su confianza y credibilidad con pensamiento crítico frente a lo público? 

En el deporte colombiano existe público pero casi nadie ve ni protege o defiende lo público.  ¿Cómo está parado el periodismo deportivo en esa realidad?

De algo esencial adolece el proceso deportivo colombiano, ausencia de masa crítica suficiente para alcanzar la gobernanza que debe tener un sano proceso transformador de sociedad en verdadera evolución.  Colombia es un país campeón en inequidad, exclusión, desigualdad, donde el desarrollo humano es asunto de cuarto orden. Ahí el deporte y sus hermanos mayores, la actividad física, la educación física, la recreación,  permanecen anclados.

“Espectacular y espectáculo”, son las palabras más repetidas por las voces y plumas de los periodistas del deporte. Y son periodistas exclusivos del deporte y de unos cuantos deportes negocio de manera excluyente, dirán los profesores de educación física, los activistas de la actividad física, las feministas o no del proceso mujer y deporte,  y quienes abogan por la recreación. Los matices del derecho social a la práctica física, al movimiento muscular. Todo el proceso colectivo.

Claro, el servicio informativo en medios negocio y la opinión periodística  visualizan el deporte desde la perspectiva del espectáculo conformado por espectadores ávidos de emociones.  Por ello el epicentro del proceso periodístico termina focalizado en el deporte negocio, repleto de malas prácticas, mañas, que lo mantienen girando en círculos  viciosos. Ahí nadie mira para otra parte. En ese escenario se enredan muchos cómplices por acción y omisión. Algunos nunca llegan a saber qué papel cumplieron.

¿Y el proceso social, la sociedad, los usuarios del periodismo?. Lo público de todo ese espectro que son diversos temas con sus matices pero que solo registra en los medios como deporte, de manera excluyente porque más del ochenta por ciento de las expresiones deportivas están por fuera de la agenda del periodismo, ¿no existe para los compromisarios del derecho a la información?

Son demasiadas preguntas para examinar  el saldo del periodismo frente a la sociedad en un solo derecho, movimiento, actividad muscular,  y su expresión minoritaria que mueve la dimensión negocio del proceso, deporte. Asunto serio y estructural  en el desarrollo humano. Visto con desdén y ligereza por quienes deciden el rumbo de la sociedad en una nación como Colombia. Por ello para algunos como quien esto escribe, no es muy cómodo ni aconsejable ver al periodismo deportivo proclamando sus decisiones esenciales de la mano de la oficina gubernamental del tema. Ni en la coyuntura actual ni en ninguna. Peras con manzanas, no debe ser. Esencia del poder político megalómano, coptar todo lo que se pueda controlar.

El asunto es de fondo, con demasiado de largo y de ancho. Jamás el interés es dañar. Hay que deconstruir, desaprender y aprender.  Con grandeza y generosidad.  Pero los pendientes  son de  gran tamaño.

Está bien la fiesta. Que siga. Hay qué celebrar. Muchos merecimientos.  El periodismo deportivo en su narrativa infunde fe, esperanza, alegría, emoción, vibra, a la tristeza colombiana, pero una cosa es este don  y otra la responsabilidad que asiste a los comprometidos en este rol. No puede ser utilizado el oficio, como aquella vez del palacio de justicia hace 25 años, con la ministra usando el fútbol y la televisión para tapar.

Aprecio la cuna de mis pasos por los medios tradicionales, mi escuela en el camino del periodismo, el sitio donde hallé mi vocación irrenunciable por la que vibro cada mañana, como cada cronista, relator de historias, que sé con toda la honradez empuña  la pluma digital hoy día, o a tecla limpia y lápiz  en los poblados, seres honrados que veo en todas partes. A esos soñadores, narradores de epopeyas, pintores y escultores de emociones con las letras y el poder de la palabra y la imagen. Aprendí a caminar en el periodismo, desde mis pasos a pulmón henchido  en mi colegio gritando emociones estudiantiles en los campeonatos de colegio. Luego en los micrófonos de colores con amigos invisibles que vibraron y siguen vibrando por cuenta de los cantos de nuevos juglares  del relato deportivo. Ahí en la mayoría absoluta, leo la Colombia honrada y decente  que tenemos. Seres limpios como mi maestro Chaparro en Villavicencio, la tierra que me vio caminar, crecer y donde sueño descansar.   Mucha emoción, nobleza y generosidad en el bello oficio.   Pero nada exonera de la responsabilidad pendiente por cumplir. Los nuevos colombianos, la gente con esperanza por un país decente y en paz,  merece mucho más, todo,  de la responsabilidad social que le cabe al periodismo deportivo en Colombia y similares.

Viva la fiesta, todo honor a los méritos,  pero los pendientes son demasiado y gruesos.  Hay que seguir  mirando en serio el asunto. Que la reflexión no provoque convulsión de soberbia en ninguna parte.  ¿Alguien cree que el periodismo deportivo ha hecho suficiente?  Hay que afinar el criterio responsable. Casi todo, demasiado está por resolver en el espectro deportivo y del derecho a la actividad física.


Realidad Social del Periodista Deportivo Colombiano.  ¿Quién conoce el índice de desempleo de los periodistas deportivos en Colombia? Impublicable. Informalidad superior a las encuestas del prócer de moda. Los periodistas deportivos con contrato laboral en empresas periodísticas, son pocos. ¿Cuántos de los 1.027 afiliados a ACORD tienen contrato laboral en sus trabajos?. Interesante saberlo. ¿Cuántos no pertenecen a la agremiación? El problema es mayúsculo.  El final del Gran  Maestro Carlos Arturo Rueda C. para cuya inhumación hubo que hacer colecta, sigue cerca de muchos trabajadores de la palabra en los medios deportivos. ¿Quién le mete mano a esta realidad? Averígüelo Vargas.

Deportista ACORD del Bicentenario. Colombia merece los catorce campeones históricos postulados para ser el atleta del bicentenario. Su gloria es genuina y nadie la puede borrar.  Pero si el deporte en doscientos, cien o el medio siglo al que pertenecen los catorce, hubiese sido lo que debió ser, serio como proceso y como sector, ellos serían parte de muchas decenas más. Cinco por cada uno de ellos al menos con idénticos méritos. “Muy poquito” dijo en su deshilvanado verbo el gobernante de turno en el sector, el 7 de octubre en el Capitolio.  El Deporte es asunto serio y el periodismo tiene gran responsabilidad que cumplir. El capital humano colombiano merece todo el compromiso. Por ello cero concesiones con proyectos personalistas en lo público. ¿Para qué cargar con fiascos que no le pertenecen a una entidad que merece toda la credibilidad y respeto como el periodismo? Cuidado. Seriedad.


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