miércoles, 2 de febrero de 2011

DIEZ AÑOS DEL CPC COMITÉ PARALIMPICO COLOMBIANO FEBRERO 3 DE 2011

OBSERVADOR PARALIMPICO 2020
  Por: HERNANDO AYALA M

Diez Años de Paralimpismo con lo bueno del CPC     
Una década de proceso transformador y cultura inclusiva en el deporte colombiano   
·   El Comité Paralímpico Colombiano fue fundado el 3 de febrero de 2001.

Bondades y logros de la cabeza del sistema transformador,  innovador e inclusivo en el deporte colombiano.

·         El sistema sigue caminando.    La agenda gubernamental es demasiado densa para dar el lugar que corresponde a este proceso. La alta política aún no comprende el alcance. 
·         ¿Hay dirigentes suficientes, competentes a la altura del proceso?

·         Comienza  la segunda década de una organización responsable de un derecho social de todos los colombianos que viven discapacidad. 

·         Comunidad, ciudadanía, control social.  Gobernanza.

·    La hora del deporte suramericano no puede encontrar mal parado al deporte colombiano. Ahora tendremos Juegos Parasuramericanos.  

¿Por qué somos así?

El alma colombiana, en su diversidad de individualidades y en la colectividad,  está repleta de matices. Como en cualquier lugar donde hay seres humanos, pero más intenso.  Zonas grises y oscuras parecieran ser mayoría, pero la capacidad de resiliencia connota una esperanza para evolucionar.  El combate interior es infernal. El colombiano genuino, lucha en su tierra o en cualquier lugar, duro en su interior, contra sus debilidades y complejos. Su crisis de identidad.  Solo basta que algo vaya bien y que todo marche, para ver como se intensifica el combate.  Individualismo, egoísmo, envidia, indisciplina colectiva, discriminación, sectarismo. Condición humana remasterizada. Eso de que “los buenos somos más” no rima con los hechos, el mapa de realidad social y humanitaria. Si fuera cierto, la realidad social no sería tan vergonzosa.

En  medio de semejante semblanza, hay logros. Tantas “Colombias” tan dispares, desiguales, no existirían si el comportamiento fuera bueno. Lo que hay, alcanzaría para estar bien. Pelear es la pasión. Doquiera sea.  Hay asombro porque tenemos un gobernante "anormal": un Presidente que no pelea.     Una parcela de esta realidad, es el deporte. Donde no debería existir la insana manía de pelear porque sí. La esencia del deporte es suprimir el conflicto. Nació como antídoto para la guerra. Aquí una faceta.

Comité Paralímpico Colombiano, en diez años cambió la realidad del deporte hacia un país inclusivo  

En el fragor e intensidad propios de la esencia colombiana, sucedieron diez años repletos de todos los ingredientes descritos. Pero a pesar de y en medio de todas las debilidades, hay un proceso que da cuenta de una real transformación que dio paso a una cultura innovadora de deporte inclusivo, sin discriminación, con avances muy grandes. Materializa el deporte como herramienta de paz, en una sociedad que debe prepararse en medio de su guerra interna, para superarla y vivir el pos-conflicto con todos. 

El 3 de febrero de 2001, un sábado, dos federaciones deportivas para atletas con discapacidad, acompañadas por algunos testigos de excepción, alumbraron el nacimiento de un organismo que transformó para siempre la forma de ser, ver y hacer deporte en Colombia. En esa fecha nació el Comité Paralímpico Colombiano CPC,  ente rector de un sistema proceso que es visto como caso excepcional digno de analizar en el deporte paralímpico universal.  ¿Cómo y por qué lograron tanto en tan poco tiempo? Es la pregunta.

Doy fe, como testigo de excepción  inmerso desde el periodismo en este proceso, sobre los inmensos logros obtenidos para el deporte, un derecho social de todos, con el recorrido hecho  por el Comité Paralímpico Colombiano CPC.  Durante 18 años ininterrumpidos, he asistido a la gestación de esta auténtica revolución deportiva.

El pareto, costo beneficio, del proceso paralímpico,  en medio de todas las desproporciones, inequidades, exclusiones y miradas urticantes del viejo establecimiento deportivo controlador, resistente al cambio, arroja  unas cuentas de hondo significado.

El presidente de Colombia en 2008 no se explicaba en su temperamento, cómo con tal diferencia de recursos y número de competidores, atletas olímpicos y paralímpicos trajeron un saldo similar en medallas de Beijing. En cifras brutas, esa lectura tiene sentido. En rigor técnico la comparación no aplica, siendo los dos alto rendimiento deportivo. El saldo social  es tal cual, la lectura del mandatario inconforme. La práctica deportiva en el movimiento paralímpico es proceso social con diversidad de dimensiones y máximo rendimiento físico. Así lo acepta el movimiento Olímpico universal, que en su criterio de gobernanza deportiva, ha proclamado un trabajo par, en hermandad con el sistema paralímpico. Es la directriz de la Asamblea COI  2009 en Copenhague.   

Sacudón al paquidermo Olímpico

Regordete, anquilosado en sus veleidades VIP, más concentrado en el turismo deportivo y los privilegios que cualquier otra idea, el somnoliento sistema olímpico colombiano permanecía cual sindicato de Telecom, o Colpuertos,   adormilado a sus 65 años, con el monopolio de los favores y chequera de su par burocrático, Coldeportes, el paquidermo gubernamental. Solidaridad de cuerpo. Todos felices en una manguala sin resultados. Pasando de agache.

Una alianza cómoda. Todo para ese sistema federado desde la burocracia oficial. Ni una medalla de oro en el siglo veinte en la cima olímpica. Era fácil, mirar por encima del hombro, descalificar y excluir.  Hablo de la odiosa discriminación de la Ley 181 de 1995, carta fundamental del deporte. Inspirada en ese pensamiento. “¿Cómo permitir a los “minusválidos” igualarse?”.

Vino la revolución deportiva, el sacudón. Los regordetes de la pseudodiplomacia deportiva, tuvieron que ponerse serios.  Ya no bastaba el círculo cerrado excluyente. Mañas que aún padece hoy el fútbol  y mantienen su proporción dañina en la burocracia gubernamental. Pero el precio fue otro. Se tuvieron que pellizcar. Hoy a sus 75 años, hay un sistema olímpico, con un ente rector de conducta seria, con todo y las carencias que aún padece.

Ese sacudón se debió a la presencia del par  que entronizó con todo derecho la Ley 582 de 2000, en el marco de la democracia participativa generada por la Constitución de 1991. El nuevo milenio los cogió despistados pues no creían en lo que les ha tocado ver en la primera década del siglo veintiuno. No lo podían creer. ¿Iguales? ¿Mismo nivel? ¿Con asiento en el Consejo Directivo de Coldeportes? ¿Con premios iguales por medallas universales? ¿Con presupuesto para planes de desarrollo autónomos?  ¡Insólito para las costumbres excluyentes y discriminatorias!. Aún hay sedimentos de esa visión humanoide de las cavernas. 

Los despertó el “tábano paralímpico”. En el llano, a los semovientes amodorrados, echados, se los levanta con un puyazo eléctrico o punzón que llaman tábano. Quedan de pie ipso facto.

El Comité Paralímpico Colombiano, que sufrió un accidente después de la gloria en 2008,  del cual  va a salir  bien rehabilitado y con mayor potencia, tiene hitos históricos para mostrar en 10 años de vida. El proceso es irreversible, cogió vuelo y camina por encima de todas las precariedades de la naturaleza humana que lo trata de obstruir.

Antes del Comité Paralímpico Colombiano CPC, no se habló en el sector deporte de Política Pública, Inclusión, Accesibilidad, Diversidad, Planeación Estratégica con todos, Plan de Desarrollo Sectorial, Acceso a la información deportiva, Comunicación Inclusiva. Participación ciudadana. Todo un proceso referente en un sector deporte que aún se sacude de malas prácticas de gestión, fragmentación, mañas  y actitudes excluyentes como lo refleja la queja permanente de la comunidad de administradores deportivos, quienes no pueden acceder a gerenciar el deporte, después de prepararse en la universidad.

El CPC comenzó con dos federaciones deportivas. Fedesir y Fedeliv.  Hoy recoge cinco, de las cuales una debe ir a su  sitio específico como sistema sordolímpico para que responda con resultados por su reclamada autonomía, sin pasar de agache con resultados ajenos. No sirve igualdad en derechos sin igualdad en cumplimiento de deberes. Todo un capítulo específico para que todo esté en su lugar. Hay una reforma legal para dar el paso adelante. 

El Paralimpismo es toda una cultura que atraviesa a la sociedad colombiana por todas sus coordenadas. La vida académica está “contaminada del virus paralímpico”. La democracia participativa en lo local, está igualmente repleta de esta “bacteria saludable” incurable.  El sector deporte hoy tiene que reconocer el poder y capacidad de este sistema para la práctica organizada de este derecho.


Debemos hablar en detalle en nuestro reportaje histórico al Paralimpismo, periodismo documental Deporte 2020 – Paralimpismo 2020, con el disco duro que poseemos del proceso en nuestros bits personales de la vivencia, sobre los hitos de esta primera década de proceso: Evaluar la organización asociativa paralímpica, el proceso formador de atletas, dos juegos nacionales 2004 y 2008, más cómo vienen los terceros en 2012; los Juegos Parapanamericanos Mar del Plata 2003, Rio 2007, Guadalajara 2011; los Parapanamericanos juveniles Barquisimeto 2005 y Bogotá 2009; los mundiales de Paracycling Cali 2007 y los que no fueron posibles en 2010;  las medallas universales en Beijing 2008; la presidencial del Sistema Paralímpico de las Américas para Colombia; las medallas mundiales en Nueva Zelanda 2011; la cultura técnica, la clasificación deportiva. Muchos procesos dentro del sistema.

Felicidades CPC la carrilera del futuro para el deporte inclusivo está despejada

Incuestionable e irrefutable: Antes y después del Sistema Paralímpico en estos diez años del Comité Paralímpico Colombiano, por mandato de la Ley 582 de 2000, el deporte colombiano es otra cosa. Aún pendiente de las reformas y apertura a una real política pública, para la gobernanza deportiva inclusiva que  plantea el Olimpismo y Paralimpismo universal.   Medellín Suramericanos 2010, se basó en la esencia del Paralimpismo, una política pública de inclusión desde el deporte. El campeón fue la ciudadanía.  ¿Alguien quiere seguir echando reversa quedado del tren de la nueva  época en la historia deportiva?     

Con todo incluido, con el brillo de lo bueno alcanzado,  felices diez años CPC Comité Paralímpico Colombiano. Ahí también están, bien invertidos los mejores años de una historia profesional de periodismo inclusivo, incondicional.    Este proceso es resultado del trabajo de muchos, la mayoría anónimos, sin figuración. La autoridad se cultiva y se gana así. Sin los afanes de la pantalla.<>

CUÑA DEL MISMO PALO: Un gestor de la legalidad del Sistema Paralímpico y del CPC como ente rector, creado por Ley 582 de 2000, político de carrera, conduce hoy las riendas de la burocracia gubernamental en el deporte colombiano. Ha estado y ha aportado a su manera. Después del punto elevado, la cota alta, puesta por la anterior administración deportiva de gobierno, el escepticismo es marcado. Ironías. Paradojas de la política en el deporte. El establecimiento deportivo pensó con ese nombramiento, en un cuarto de hora del Paralimpismo con toda su fuerza transformadora.   


El sector espera hechos contundentes que desmientan esa percepción. Para que se rompa el aforismo “no hay cuña que más apriete….”.  Por ahora, el responsable de gobierno  anda en medio de  bandazos y drásticas críticas mediáticas, en el ropaje de salvador del fútbol como Clark Kent, repartiendo condecoraciones y posando en todas las fotos, su hobbie preferido. Si le alcanzara y asumiera con rigor y seriedad el rol, podría dejar hechos importantes, en equidad, sin privilegios. Al Paralimpismo le basta con que no le quite.   

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Seguidores