miércoles, 20 de abril de 2011

MEDIDO EL ACEITE AL FÚTBOL... NINGUNO PASA DE AGACHE



                                                                                                    
Mitos que van cayendo y lecciones para “Repúblicas Independientes”   
Medido el aceite al fútbol...todos al orden     
  • Aterrizando de la “cultura mafiosa” a la cultura de la legalidad y las cuentas públicas. No es la Ley la que transforma las realidades sociales, es la cultura mediante procesos transformadores.          
  • El Gobierno deportivo se metió con el “intocable fútbol” y sus amenazas.
  • El fútbol es tan buen circo que los dirigentes no lo han podido destruir.
  • El mal ejemplo, una de las plagas en el mapa deportivo. Autoridad, credibilidad, respetabilidad, decencia, valores muy escasos en el entorno deporte.
SEMANA     DEPORTE 2020      Por: HERNANDO AYALA M

“Si políticos corrompieron a los narcotraficantes”…. ¿pasó igual con mañosos dirigentes del fútbol?        Claro, hay políticos decentes y dirigentes del fútbol respetables.    ¿Cuántos?   Como las brujas, hay quienes no creen,   pero que los hay, hay.   Es difícil y raro encontrar políticos y dirigentes del fútbol por quienes alguien pueda meter las manos en el fuego.  Son demasiados los que están torcidos y la fe pública los  mira como malformaciones del paisaje social y humano en la “sociedad de las trampas”.

La estructura del fútbol global adolece de profundas mañas, malas prácticas y costumbres deleznables. La gran carpa del circo multinacional da para todo. “La corrupción inherente a la condición humana”, dogma de fe de los correligionarios  del síndrome Nule y pares que andan agachados.  El bello juego siempre está enturbiado por la perversión del negocio.

Metiéndolos en cintura

Siempre hicieron lo que les dio la gana. Nadie les dijo nada. Con la llegada de la mala hierba, los torcidos del fútbol se salieron de madre, “perdieron sus justas proporciones”, finalizando la década de los setentas, el último periodo romántico de este deporte, cuando ir al estadio era un paseo de olla, en familia. La llegada de los ochentas infestó de mal olor esta actividad. El narcotráfico impuso su ley. Así durante los noventas y recientemente en pleno tercer milenio  se abrieron investigaciones en el caso del primer campeón colombiano.

Treinta años de  “cultura mafiosa” no se borrarían de la noche a la mañana. Ni con represión. Ese proceso acabó con la grandeza de la estructura fútbol colombiano. Permanecieron las mañas y unos cuantos dirigentes mañosos, rémoras de vieja guardia, auspiciados por las caras nuevas que no transformaron ese tejido. Mañas del fútbol con lógica de banqueros: los equipos de fútbol, el aviso, para soportar los pasivos y usar lo público,  los dueños de jugadores y derechos embolsillándose las ganancias. Todo tipo de ofensas a la sociedad.  

Llegó el actual gobierno,  con voz altisonante  en el sector, y  comenzó con sus anuncios de zanahoria y garrote. Se burlaron del gobernante hasta  más no poder. Descalificación total.   Ahora el funcionario les aplicó la norma y los puso a recorrer vericuetos jurídicos para salirse con leguleyadas.

Lo harán y seguirán en lo suyo. Peor para el sistema. El espectáculo seguirá deteriorándose. La estructura está pervertida, huele mal.

Leyes, trampas y amenazas

En este episodio, la dirigencia del fútbol ha demostrado una desinteligencia total. Un analfabetismo gubernamental supino. Quemaron hasta sus míticas amenazas y chantajes. “Desconozcamos la ley laboral colombiana y acojámonos a la ley FIFA” dijo un bárbaro. Trataron de usar el chantaje del mundialito sub 20. Sugirieron que el Vaticano FIFA excomulgaría a Colombia. El gobierno no les comió cuento.  Los mañosos hicieron cenizas todas sus cartas.

Después del pulso mediático y la espuma de estos días, volverá la calma y se asentará de nuevo la rutina.  El mundialito juvenil (no hay fervor)  distraerá  durante tres meses, y todo volverá a su realidad. El gobierno le girará más de cincuenta mil millones de fondos públicos a ese negocio privado y no les alcanzarán. Ningún dinero así como funcionan, les alcanzará.

No será una ley la que arregle este desorden. El gobierno da ejemplo sobre incumplimiento de la Ley. La anunciada Ley de sociedades del fútbol poco aportará.  Los derechos  de la gente del fútbol seguirán siendo abusados.  El desmadre de la violencia  dejará más vacías las tribunas. La selección Colombia  peleará con dificultad al repechaje por el quinto cupo a Brasil 2014.  El fútbol está dañado por la cabeza. Se necesitan dirigentes creíbles.  

Solo un proceso serio de transformación cultural, que cambie el imaginario de trampas por  el ser decente, que inyecte gente con pensamiento nuevo para que el fútbol  alguna vez tenga gobierno respetable, solo eso  arreglará este caos. Un proceso permanente  durante años. Procesos tales como aquellos que han convertido a los fumadores en  apenados “bichos raros” en el entorno social.  Cuando ser torcido, mañoso y corrupto no sea un orgullo en casa ni en ninguna parte.

Por ahora, hay que reconocer la hiperactividad del gobierno en el deporte. Si el gobierno no le comió cuento al fútbol, no debe hacerlo con nadie. Hay que vigilar que hagan los privados con el dinero público del deporte.

Están haciendo con una agenda intensiva de actividades. Todo queda en espuma, mientras el foco  no se centre en  procesos transformadores de estructura  y cultura.  <>

LA INVERSIÓN EN EL DEPORTE. EL  4% DEL IVA A LA TELEFONÍA.  Las finanzas del deporte han constituido históricamente el obstáculo principal en la gestión de esta actividad central en el desarrollo social de la niñez y juventud colombiana. Siempre faltó plata, dinero. No hubo finanzas públicas ni patrocinio serio. Esa realidad está cambiando de manera importante. Hay transformación en la inversión de recursos públicos y privados en el deporte.

Interesante examinar con rigor, estricto control social, la política de ejecución de recursos que maneja la oficina gubernamental del deporte. Qué orientación tiene la normativa que está implementando el Instituto del Deporte, para asignar el impuesto a la telefonía celular, destinado  al deporte. SI el gobierno deportivo va a abrir más la puerta para ejecutar fondos públicos, el erario deportivo a través de organismos de derecho privado, hay que ver cómo funcionan los controles fiscales y éticos en la materia.  No rendir cuentas sobre lo público es asunto que no debe ser permitido. Menos  en medio del tsunami de corrupción que está por destaparse en la era Nule. Pasados gobiernos burlaron ley de contratación por la vía de los convenios con ONGs.  Eso no puede ser más, en el gobierno de la Urna de Cristal.

PREGUNTA: ¿Por qué el gobierno deportivo pudo publicar en detalle la destinación de los cinco mil millones de pesos para el deporte paralímpico  y no ha hecho lo mismo con los treinta mil millones de pesos para el deporte olímpico?

OLÍMPICA LA REVISTA DEL COC.   Un muy buen documento periodístico con visos académicos, la publicación oficial del Comité Olímpico Colombiano. Olímpica, es el nombre del proyecto editorial que se ha reforzado muy bien con la vinculación de un “disco duro” que contiene mucho del proceso histórico del deporte colombiano, el periodista Alberto Galvis Ramírez, director de la Revista del COC.  Está haciendo un muy buen trabajo de difusión el Comité Olímpico Colombiano, en una apertura coherente con la confianza y buena reputación  que debe construir cada día este organismo, hoy la más grande ONG del deporte colombiano, el hermano mayor de sus pares en el Sistema de deporte asociado colombiano. Es bueno lo que está pasando en este ámbito de una entidad llamada  a dar  buen ejemplo.  El gobierno deportivo, en sus ámbitos de la función pública y   de la gestión privada, debe ser y parecer  creíble con toda la seriedad que demanda la confianza ciudadana.    


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