lunes, 23 de mayo de 2011

De símbolos, identidades, banderas y botellas… cuidado.

  OBSERVADOR DEPORTE COLOMBIANO

DEPORTE 2020     

De símbolos, identidades, banderas y botellas…  
La Nación es vida, dignidad  y honra….
el fútbol es juego, fantasía  y gol

  • Una cosa es ver a Falcao García envuelto en la bandera de Colombia  y otra muy distante, distinta y nada ejemplar ver botellas de bebidas industriales, una de cerveza, usando el tricolor nacional de telón de fondo.  Cada cosa en su lugar.
  • Hay demasiados operadores de franquicias manejando asuntos y espacios públicos, con nociones deleznables  sobre la naturaleza de lo público. En ese pensamiento lo esencial es el bolsillo de cada uno.  
  • Quienes en verdad construyen patria son invisibles, nadie los ve. Los que cacarean Patria por altoparlante la usan para sus fines. 
  • Patrocinadores sí, en su justo lugar.  Abusos con patrocinios no, como en Colombia USA 94. Cuidado, los negociantes se creen el cuento de que es su plata la que paga los impuestos y que lo público les pertenece.          
  • Las burlas del establecimiento fútbol a lo público. ¿Por qué la Corte tiene que decirle a Coldeportes que le ponga seriedad a su tarea con el fútbol? ¿Las mañas del fútbol entrarán en cintura con un texto legal, Ley 1445, cuando los gobiernos parecen los mayores enemigos de la Legalidad?  Escepticismo en el microcosmos fanático  de las trampas y avivatos…. 
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Periodismo, oficio de ver con lupa, dudar y desconfiar de quienes se envuelven en lo público para figurar y negociar.  Cuando usted escuche a alguien dar alaridos, rasgarse las vestiduras y envolverse en el patrioterismo, desde algún cubículo público, sospeche, cuídese de tragar entero y de creer a pie juntillas en tales poses. Algo hay detrás y no es el bien común ni  la defensa ética de lo público. Normalmente los que usan la patria como estrategia de venta, no están pensando en ella.  Algo se traen para sus cuentas personales.

Una cosa es ver a Radamel Falcao García, excepcional goleador nacido en Santa Marta, Colombia, envuelto en la bandera colombiana, en una explosión de júbilo, mística y amor por su país, celebrando el gol del campeonato por la copa Uefa.  Otra muy distante y nada noble, ver una botella de cerveza o de gaseosa, envueltas en el tricolor nacional, puesto de tapete y de telón de fondo para promocionar una marca en nombre de la “patria”.


El gol el orgasmo del fútbol,  cuidado con la botella

La sociedad paga demasiado caro el precio del éxtasis del gol. Todo en el gobierno del fútbol en todos los niveles, produce desconfianza. Han llegado a libretear en la negociación de patrocinios, hasta los orgasmos del apasionante juego.

¿Se imagina usted un orgasmo libreteado, actuado? Nada más falaz.      En la   eliminatoria a USA 94, la botella de cerveza, el patrocinador oficial, ordenó que  el gol se celebraría de una sola manera. “El jugador que hiciera el gol debía correr frente a la tribuna, alzar la mano con el índice hacia el cielo marcando el número uno y mirar la punta del dedo”. Estaba representando  el slogan de la botella, la cerveza número uno.   El dogma de fe del patrocinador vendido al gobierno de la selección,  decía que “el jugador tenía que pensar y comportarse con la misma personalidad de la marca patrocinadora”.  Los jugadores actuaban como vallas con mente de botella. Les vendieron la falacia.

La botella de cerveza usó el símbolo nacional, la bandera, la patria y la selección en los excesos que condujeron a un episodio que llenó de vergüenza y dolor a Colombia en 1994. Recuérdese el absurdo de Ecuador 93 cuando llevaban al jugador Asprilla desde Italia en avión con transmisión satelital de la radio del grupo cervecero, desde la cabina durante el vuelo como si estuviera llegando el Papa del vaticano. Exacerbaron la estupidez hasta el tope.  Hicieron de todo con la bandera y la botella y  no sintieron ninguna pena llegar hasta donde llegó esa experiencia que incluyó  muerte en la celebración irracional del 5 a 0 en 1993  y  luego el caso de Andrés Escobar en 1994.

No caer ni repetir lo vivido.

Vienen tres meses de fútbol, un bello juego cuya esencia es la fantasía y su clímax el gol, convertido en el “circo” de occidente para paliar toda la inequidad del sistema mercantil, irreversible hasta el final.  La definición de la liga parroquial, patrocinada por una botella. La Copa América con la Selección financiada por una botella que emborracha. Usando la bandera como tapete de la botella en la propaganda.  Después el mundial FIFA juvenil, con una botella recogiendo firmas por todo el país sobre la bandera nacional.  

El deporte debe ser financiado por los patrocinadores, pero todo en su justo lugar. Los símbolos son asunto serio en la identidad de los pueblos. La bandera nacional es respeto y no puede ser usada como telón o tapete de propaganda comercial.


Que la gente viva y disfrute, pero sin comer el cuento de los negociantes del fútbol. Todo el respeto para el talento de los futbolistas y todo el desprecio para las mañas y trampas de quienes solo piensan en sus alforjas y su negocio, llevándose por delante lo que sea.  Dejarlos hacer lo que les dé la gana es correr el riesgo de vivir cosas peores que USA 94 donde la botella  se limpió con la bandera.

Veo con escepticismo, absoluta reserva y a distancia la segunda oportunidad de la era bolillo frente a la selección de fútbol. La sospecha sale de todos esos personajes que manejan el fútbol  colombiano.  Ojalá todo salga bien, pero hay que mirar con beneficio de inventario todo ese proceso.

A nadie le quitan lo bailado, pero cuidado con el precio, con el ejemplo y con la gente que sigue en el camino…. Hay derecho a gozar pero con responsabilidad.

¿PORTARSE MAL Y DAR MAL EJEMPLO PAGA?  El tsunami de corrupción que abraza hoy a la sociedad colombiana, demanda toda la atención sobre la intervención de los negociantes en lo público. El fútbol, su “estructura” es la papa caliente de este gobierno en el deporte. La espuma del jolgorio por el mundial juvenil se acaba en agosto, esperando que todo salga bien, después de haberles puesto todo, hasta la bandera para envolver botellas. Una selección anfitriona con un desempeño digno y unas barras sin violencia.  Después viene la resaca de hacer cumplir la Ley 1445, para ordenar el desorden del fútbol. Las deudas de los clubes y sanciones de Coldeportes, y los 50 mil millones de Findeter para apagar el incendio de los equipos.  

Nada fácil la tiene el gobierno con un establecimiento tan mañoso y con semejante acumulado. ¿Qué piensa el resto de la organización deportiva con este tratamiento del ejecutivo estatal a los negociantes del fútbol? ¿Habrá que comportarse así para recibir atenciones en tal medida?

  El mayor déficit del establecimiento deporte en Colombia se llama, desconfianza, crisis de credibilidad. Hay que construir reputación.  <>



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