viernes, 15 de febrero de 2013

JUEGO LIMPIO CON LOS ATLETAS, CUÁNDO EL VATICANO DEPORTIVO LOCUTA. REPERCUSIONES.



España 

Juego Limpio con los Atletas:

¿ Cuentan los derechos, sacrificio, sueños y voces de los deportistas ? 

  •         A propósito de humanizar el deporte. Ingresos por taquilla y televisión, uno de los parámetros para incluir o excluir disciplinas deportivas en el sueño Olímpico, para ser parte de los Juegos.
  •      Gobernanza deportiva: ¿ Coherencia o la ley del embudo?  
  •    Apertura, veracidad y coherencia necesita el deporte del siglo veintiuno. Las decisiones excluyentes y por intereses monetarios, restan legitimidad y credibilidad.   
  • La Lucha todavía tiene posibilidades de seguir en el programa olímpico dicen voceros del COI.  Habrá plebiscito global de los luchadores del mundo, por la permanencia de su deporte en el programa olímpico. 
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Existe un poder supranacional de mucho más alcance que el concentrado en el Estado "divino" de El Vaticano. El sistema de deporte organizado, asociado en el mundo, detenta el poder supraestatal capaz de "arrodillar" e imponer su voluntad, a cualquier poder público, de la nación y organización de naciones que pueda antojarse. Naciones Unidas la ong más importante del mundo, no tiene la capacidad de acción e imposición que tienen las más grandes Ongs del deporte multinacional, facultados por el dios de la oferta y la demanda, para imponer las condiciones que les dicte su veleidoso albedrío. No en vano cada vez que se va a adjudicar una sede deportiva de un evento universal, concurren todos a una en peregrinación; reyes, príncipes, presidentes, diversas religiones, credos y sistemas políticos, ideológicos, todos tras el favor de un supra gobierno privado conformado por menos de veinte "sabios" de la tribu global, casi todos del género masculino y en edad de vejez. 

El sistema de deporte asociado en el mundo organizado, es empresa social privada con base en recursos, escenarios y bienes jurídicos públicos. Deciden lo que a bien tienen sobre derechos de la gente. Es el manejo organizado del derecho de millones de atletas a la práctica deportiva, incluida la élite competitiva,  sin mayor rendición de cuentas al público. ¿ Alguién conoce los resultados de rentabilidad de FIFA y COI?. Hasta los inmisericordes bancos están obligados a contar lo que cuentan sobre sus ganancias. Pero aquí la excepción es para todo. ¿ Habrá poder humano capaz de disuadir, convencer y hacer que el gobierno deportivo asociado, revise sus compromisos éticos, sociales y su comportamiento en la gestión de resultados ?.  No hay coherencia posible en reclamar autonomía y excluir voluntades y derechos a la hora de tomar decisiones.   

Los sueños, el proyecto de vida de millones de atletas, son lo esencial y no pueden quedar a capricho de decisiones por intereses.  Suprimir la Lucha u otra especialidad deportiva del programa olímpico, de los juegos de este movimiento, es borrar de un plumazo sueños, metas, proyecto de vida y sacrificio. 

¿Cuáles son los criterios esenciales determinantes de semejante decisión ? ¿ Es solo el tejido de intereses económicos lo que conduce a tal decisión?. Es tan peligroso e indeseable ese albedrío para manejar los asuntos del derecho al deporte, como llegar a sacar el ciclismo porque uno se dopó e hizo trampa, pasando de largo por la mitad de todos los protocolos, dispositivos y blindajes de seguridad científica para controlar este riesgo. Televisión, taquilla y control al dopaje, son tres parámetros clave en esta decisión de excluir disciplinas deportivas, sin importar su relevancia, desarrollo ni estatura histórica.  En el menor de los casos, debería existir una especie de sistema de descenso y ascenso para admitir y revisar especialidades deportivas por avances y resultados de desarrollo. La inequidad es latente cuando de excluir se trata. 

La dictadura global de la FIFA en el siglo veinte
Durante casi un siglo, la FIFA y sus filiales, el supragobierno que explota los derechos y beneficios de la mayor pasión humana conocida hoy, vender fútbol, impusieron el mito de que ninguna ley ni ningún Estado o gobierno, podía  igualarse a la par y menos estar encima de sus leyes de oferta y demanda, bajo la amenaza de desafiliar y suprimir reconocimientos deportivos, exclusiones y retiro de sedes de campeonatos. Gobierno que no se sometiera, era castigado con el látigo de la desafiliación. No se conoce un solo Estado, ni siquiera la Casa Blanca, que se haya atrevido a desafiar semejante poder. 

No pueden seguir lso bienes jurídicos públicos, lo público, los Estados, subordinados al poder omnipotente y omnipresente de los gobiernos globales y privados del deporte organizado, que arrodilla países y que en casos conocidos pervierten procesos de adjudicación de sedes deportivas. 

Al gobierno del deporte asociado en la esfera que fuere, hay que rondarlo. No solo desde los cubículos de la burocracia pública. Tiene que ser desde los ciudadanos, los atletas, la base del sistema. No puede existir carruseles de intereses con lógica de clubes privados, manejando y decidiendo sobre un derecho de todos. Los únicos que no rinden cuentas ni pagan costos políticos por sus decisiones, son los zares de la dirigencia deportiva multinacional y algunos nacionales. Hasta Benedicto XVI renuncia  por sus resultados. En el deporte nadie lo hace. 

Los derechos, proyecto de vida, sueños de los atletas, sacrificio de sus familias su principal patrocinador, no son asunto menor, accesorio ni marginal, en la toma de decisiones públicas en el deporte. Estamos en otra época muy distante de la realidad excluyente del medioevo dirigencial del deporte que ha sido el siglo pasado. El virus de estas prácticas pervive, pero cada vez será más difícil tapar estos comportamientos. 
               Lucha
En el sistema deportivo asociado, que padece una realidad injusta para todos en sus bases, incluidos organismos deportivos menores en favor del Vaticano del deporte con los privilegios y opulencia del cónclave de cardenales de la dirigencia, en este ámbito no puede seguir vigente la conducta excluyente de la ley del embudo frente a lo público. 

No puede ser ético seguir botando al cesto de la basura, sueños y años de lucha, de un plumazo, sin explicación y con criterios excluyentes. Hay que revisar el qué y el cómo para humanizar al deporte. 

En Colombia hay por lo pronto como botón para la muestra, un organismo deportivo de tercer nivel, cúpula de la pirámide en un sistema asociado para la inclusión deportiva, nacido en este siglo, que vive su medioevo y funciona como junta directiva de empresa privada, sin respetar el derecho de sus asociados y de toda la sociedad a la comunicación, la información y la participación. Funciona con recursos públicos.  Ningún Estado puede cohonestar ni por omisión, una realidad semejante. <>

MALA HORA:  Una situación que nunca debió ocurrir, vive hoy el paralimpismo en el mundo con la realidad que ahora experimenta su mayor ícono, símbolo de deporte inclusivo. Oscar Pistorius, con su carrera deportiva hito  histórico en el deporte mundial,  podría dejar de ser el ejemplo universal que hasta ahora ha sido, por cuenta de una situación judicial, personal, extradeportiva. La justicia de los hombres dirimirá este asunto sobre la inocencia o culpabilidad de Pistorius  implicado en el caso de homicidio de su pareja. En  cualquier sentido, este hecho tiene una honda repercusión en un sistema deportivo admirable, posmoderno  de grandes avances en el mundo.  


Escrito por Hernando Ayala M. Periodista.
  
Contenido D2020  Agencia de Prensa sobre Deporte. Visión precisa, miradas diversas. 
Análisis, Investigación y Opinión.    

Hernando Ayala M. Periodista



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