lunes, 13 de mayo de 2013

El deporte billete ¿ Religión o adicción psicoactiva ? Exclusión deportiva ...


  



El deporte billete...
¿Religión fútbol? ¿Adicción, vicio?
  • ·“En España y Europa, (primer mundo) el deporte más importante en los medios es el fútbol. Segundo, tercero, quinto, noveno, cincuenta, y hasta el puesto 99, para los medios solo existe fútbol. El deporte cien es cualquiera otro. Es una religión”: Alejandro Blanco, presidente del Comité Olímpico Español, Bogotá mayo 8 de 2013. 
  • Todo lo que daña y hace odioso al fútbol, es extradeportivo. Como la mediocridad de futbolistas mañosos comportándose como dirigentes disolutos en la parroquia. Y la sobrefacturación de construcciones y silleterías en Estadios. 
  • ¿Hay vida posible en el deporte por fuera de esta atmósfera? 
  • ¿Se llamará Joao Havelange el estadio Olímpico de Río 2016?

   Escrito por Hernando Ayala M.  Periodista

No son las ideas. Hoy todos los líos del género humano provienen del “billete”. ¿Religión es sinónimo de negocio? ¿El petróleo es una religión? ¿Las deudas bancarias  y los abusos a que somete el inhumano e indecente sistema financiero a romerías de gentes en filas interminables en sus oficinas, son una religión, procesiones, viacrucis, autoflagelación? ¿La minería y otro tipo de tráficos son una pasión religiosa? ¿El licor y la rumba, son religión? Son apenas algunas de las actividades masivas preferidas, más rentables y alienantes de la vida humana. La religión misma es usada como gran negocio en nombre de la fe y milagros.  

El fútbol es en el mundo el más alienante de los espectáculos deportivos. Salvo el béisbol  rugby  americano - que no fútbol- , baloncesto, golf, tenis y automovilismo en los Estados Unidos, meca de la industria espectáculo rentable, en el resto del globo el fútbol soccer, balompie  impone su ley de mercado como el negocio que más activos y especulación financiera mueve en el mundo. En la época Victoriana, siglo 19, tres de cada cuatro seres humanos, eran súbditos del imperio británico. Hoy la proporción es parecida en el imperio del negocio fútbol. El arma “nuclear” para ese dominio global se llama, televisión, medios masivos, creando dioses temporales de a pie y en guayos. El círculo vicioso promete no romperse en este siglo.

Si fuese el fútbol la religión, lugar común que muchos repiten, ¿por qué en los eventos supremos del alto rendimiento, los juegos multideportivos como los olímpicos, o panamericanos, entre otros, el fútbol es invisible y resulta ser un convidado de piedra? Por qué en estos acontecimientos de la gran fiesta universal y continental del máximo rendimiento deportivo, el fútbol es anónimo, intrascendente? Fácil, no están los dioses del espectáculo ni los comentaristas eternos y cansados de su rutina rentable,  ni las extensas horas de televisión que se le asignan al gran circo mediático del fútbol negocio con sus diosecitos o diocesitos.

El fútbol invisible es mayoritario

Ninguna diatriba contra el deporte de barrio que me ayudó a formar y crecer. El juego sano de mi infancia, adolescencia, juventud y que me indujo a la pasión radiofónica.  Yo creí y seguiré creyendo en la estética y las bondades de la práctica del fútbol. Como proceso social es demasiado útil.  Nada contra el fútbol esencia, deporte. Todo contra el universo de mañas, torcidos, malas costumbres, jugadas turbias, exclusión deportiva mediática y la intolerancia alrededor de esta expresión deportiva, pagada  y saqueada por quienes no la practican. Desacuerdo total con el cotorreo monotemático de las mayores franjas de industria mediática asignadas al deporte. Cruda realidad que el billete no dejará transformar.

La proporción es precisa. Yo pertenezco a la generación de las baladas del    amor romántico de los setentas. La magia y fantasía perdida.  Con el fútbol romántico de ese tiempo, me desvelé, sudé, defendí con vehemencia el color más bello de todos. Sufrí la Selección Colombia que tampoco en esa época ganaba nada importante. Luego entré en razón y me alejé.

Si el fútbol es religión, entonces por monedas el “Papa” (pontífice) Havelange y sus subalternos Teixeira, Leoz, Grondona y otros que pasan de agache en el mundo, y a su debida escala los cuellos blancos del fútbol en la parroquia, son los judas y “cardenales corruptos” en el Vaticano del fútbol negocio. Estos “facinerosos” del deporte, arrodillaron durante décadas a gobiernos que se sometieron a sus vejámenes y coimas por un poco de circo para calmar a las masas. Recordar Videla y su tropa en Argentina 1978. Una expresión del deporte usada como en un concierto delincuencial para torcer la voluntad de las masas. Como en el palacio de justicia en 1985.   A la luz de la fe futbolística, todos los pecados mortales son perdonados y el entorno se tuerce más cada día.  >

Preguntas: 

¿Qué pasó y qué le quedó a Colombia del mundial Sub 20?  ¿Alguien recuerda ese evento?  Ahí anda el gobierno detrás de los agentes del imperio FIFA haciendo el juego por una sede para desvirtuar el sagrado, masivo y saludable microfútbol. Mientras el deporte siga manejándose por coyunturas, eventos y rating mediático, no transformará la realidad social en un auténtico proceso estructural. 

¿Qué hubo con la Ley del fútbol que prometió ordenar e ingresar en la legalidad a la organización asociativa del fútbol colombiano ? ¿Ya está todo al día ? ¿ No hay jugadores de fútbol por fuera de la seguridad social y con meses atrasados de salario ? ¿Pasó la espuma y todo se calmó para seguir igual?. 

Ya cerraron el estadio Joao Havelange en Río de Janeiro, que sería el estadio olímpico de 2016. Después de abdicar Havelange  por  corrupción a su trono como papa emérito de Fifa, ¿Seguirá llamándose así el máximo escenario del sueño  Río 2016?  Todo es posible donde la realidad supera a la ficción. 

         

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