viernes, 9 de agosto de 2013

Confianza, credibilidad en el Deporte Socialmente Responsable. Significado y sentido colectivo.

  

¡Somos todos o nada!

Deporte socialmente responsable

Significado y sentido colectivo. 
FC Barcelona: “Más que un club, más que fútbol, un compromiso con la sociedad”.   D. Lander Unzueta, Director General de la Fundación Fútbol Club Barcelona  2007.
  Escrito por Hernando Ayala M. Periodista.
¿Qué es una entidad deportiva ejemplo de responsabilidad social? ¿Es común encontrar en Colombia en la institucionalidad del deporte, cultura de buen gobierno y acción socialmente responsable?. Punto de partida para la reflexión desde una línea de base.
“Hay algo que ningún movimiento estudiantil, ninguna revuelta urbana, ninguna protesta global o lo que sea podrán hacer nunca, aunque lo consideraran esencial: invadir un campo deportivo en domingo. Umberto Eco (1986). Esto ha dejado de ser necesariamente cierto.  El deporte espectáculo y mega vitrina, ha empezado a ser lamentable y peligrosamente vinculado con inequidad y malestar social. ¿Ausencia de acción socialmente responsable?.
“No puede haber empresas ganadoras en comunidades perdedoras”, este axioma de la responsabilidad social convertida en expresión cliché y moda a la venta en el mercado de certificados y manuales recitados sin práctica real sobre esta asignatura esencial, es la síntesis de la dimensión socialmente responsable en una actividad sobre lo público y con el público. La materialización de un derecho convertido en negocio.
Humanizar el deporte fundado en el principio de equidad para todos;a eso necesariamente se está refiriendo el presidentedel Comité Olímpico Colombiano, Baltazar Medina,  cuando pide más humanidad y más ética en un servicio social, la gestión, alta gerencia y metas por resultados en el ámbito de un asunto público como el deporte, intervención que tiene como finalidad el goce efectivo de un derecho humano.
La cultura organizacional y empresarial debe transformar su perspectiva hacia un deporte más basado en valores para la construcción de sentido colectivo y significado social, que no pensado solo en  resultados y fríos números de rendimiento y crecimiento. Aumento de ganancias y resultados económicos en el mundo de la inequidad no tienen que ver con desarrollo y bienestar. En Brasil la “neo potencia” crece la economía y el ingreso del país  y crecen de manera simultánea desigualdad y malestar social expresados en medio de la fiesta deportiva, en particular la pasión por el fútbol, tradicionalmente efectiva para neutralizar disensos  en lo social.
Globalización multideportiva, factor humano primero
                                                                                                                 Sir Alex Fergusson
El fútbol el más movilizador de todos los espectáculos deportivos, no puede funcionar más como los circos de carpa en viejos tiempos. Llegaban a un lugar, hacían su negocio y se iban dejando solo desechos. Los mega eventos del mundo no pueden permitir parecerse a eso. La indignación ciudadana por la inequidad se está preguntando, ¿qué queda después de un mundial de fútbol y de unos juegos olímpicos en una nación como Brasil?. ¿Qué pasa después de un acontecimiento deportivo extenuante para la organización institucional y social en un contexto donde todo está por resolver? ¿Las sedes de eventos espectáculo deportivo quedan en su tejido social, al margen de la infraestructura, mejor que como estaban? Vale la pena hacer la evaluación en cada  lugar.
El negocio deportivo es el ámbito del asociacionismo por excelencia. ¿Los mayores organismos de asociación deportiva en el planeta, están ejerciendo de manera efectiva gobierno y políticas con ética de responsabilidad social, hasta ahora escritos? ¿Están transmitiendo esa cultura en grado suficiente y sembrando buenas prácticas y ejemplo en los organismos de deporte asociativo en sus diversos niveles?.   ¿La inequidad, especulación y ostentación de capitales exorbitantes en los mercados de seres humanos figuras o dioses del espectáculo deportivo, son ejemplo de responsabilidad colectiva en un mundo con creciente malestar social?. Son preguntas para resolver en el ejercicio interno y externo de la organización deportiva.  La dimensión socialmente responsable del deporte, es un asunto con demasiadas aristas y preguntas pendientes por resolver en la realidad de esta actividad y su incidencia en cada sociedad.
El deporte no puede ser un negocio de propietarios dedicados a la práctica libre y sin fronteras de un capitalismo salvaje, con cifras especulativas y ostentación de capitales desaforados como los que movilizan dueños de grandes equipos de fútbol en Europa, en Asia o  América y en el caso doméstico  en equipos unipersonales. Ahí no hay acción socialmente responsable. El espíritu de la explotación de derechos deportivos se reduce a ganancias y dividendos para propietarios privados. La médula del  logro socialmente responsable de una organización respetable en la gestión deportiva, debe contener elementos de la filosofía de una corporación sólida, creíble, con gran reputación como el  actual FC Barcelona: “más que un club, más que fútbol, un compromiso con la sociedad”.
En idéntico sentido comprendió su misión durante un proceso de  26 años al frente del Manchester United, el entrenador Sir Alex Ferguson quién sembró de enseñanzas con su impronta de responsabilidad social  a la comunidad  construida  a través del que  ha sido reconocido como uno de los clubes de fútbol  si no el más  rico del planeta.
La recurrencia con el espejo del fútbol tiene que ver con el hecho de que este juega en el selecto y exclusivo  grupo de los hermanos más ricos de la  familia deportiva en el mundo. Otros hermanos con todo el capital llamados a entender el sendero del buen ejemplo de la acción socialmente responsable son el Golf, el tenis, el automovilismo,  el baloncesto, el fútbol americano, el ciclismo, entre el selecto  grupo de modalidades deportivas opulentas y consentidas del capital como vehículo publicitario y rentable en el mercado mundial de los derechos deportivos.  Ahí todo el sistema, los medios masivos, la industria de la información, la televisión, como soporte principal de esta realidad, tienen que asumir de igual manera  su ética de responsabilidad social  a favor de la equidad  y las metas de desarrollo inclusivo para todos los deportes y toda la sociedad.  No asumir plena conciencia de este nuevo orden en las relaciones sociales, pesará demasiado sobre quienes siguen aún siendo los todopoderosos de este ámbito de la actividad humana. En la era global todo tiene que ver con todo.
Cooperación internacional para la acción deportiva socialmente responsable
El valor social del deporte ha sido comprendido por la institucionalidad multilateral que lo ha adoptado como herramienta  y vehículo de desarrollo. No es ético permanecer de espaldas a una realidad que enseña como en Latinoamérica y el Caribe, entre uno y hasta dos de cada tres jóvenes de  15 a 24 años están por fuera del proceso educativo engrosando tasas de desempleo que superan el 25%  en la mayoría de países. El Banco Interamericano de Desarrollo  BID interviene desde hace unos cinco años con una línea de acción socialmente responsable  de deportes y desarrollo dirigida a aplicar estrategias basadas en deportes para incluir a los jóvenes en el ciclo productivo, gestores de su propio desarrollo humano.  “Creemos que las habilidades aprendidas en el campo de fútbol pueden transformarse en habilidades para la vida y el empleo” dice el Presidente del BID, Luis Alberto Moreno.


Dice el Banco en su iniciativa que el objetivo de Deportes para el Desarrollo es resaltar cómo el deporte puede ayudar a la juventud a mejorar su autoestima, su empleabilidad y el trabajo en equipo. Además, promueve la resolución de conflictos, la prevención de la violencia y la inclusión social a nivel comunitario.
Agencias de cooperación para la acción socialmente responsable como USAID dicen que las figuras del deporte deben promover la equidad e inclusión social con su compromiso.  “Los atletas tienen una posición única y poderosa para influir en las personas.”. “Grupos autóctonos de todo tipo practican deportes.  Si logramos que jueguen juntos, es posible que puedan cambiar sus vidas”.

“Las federaciones deportivas no han mostrado un especial interés o preocupación por poner en práctica los principios del buen gobierno deportivo en su agenda y quehaceres cotidianos. En efecto, dichas entidades se han visto “obligadas” a suscribir el contenido del  Código de Buen Gobierno, si querían recibir las pertinentes subvenciones por parte del Consejo Superior de Deportes y, en la gran mayoría de los casos, éste ha sido el leivmotiv que les ha llevado, en la práctica, a asumir las repetidas recomendaciones y, sin embargo, no el hecho voluntario de querer instaurar, de forma prioritaria, las prácticas de buen gobierno deportivo entre sus principales principios de actuación. Lo cual ni es digno de elogio ni de alabanza”. ¿Aplica esta afirmación para la organización deportiva colombiana?. En España sigue siendo realidad.
El sistema asociativo y gubernamental del deporte  en Colombia debe generar metodología, pensamiento y pautas éticas para la formación de cultura de gobierno deportivo basado en buenas prácticas para la acción socialmente responsable. En el deporte para todos no puede haber conductas de capitalismo salvaje, excluyente y sin responsabilidad social, en ningún nivel. Todo  actor responsable de gestión deportiva, tiene que pasar primero por su demostración de conciencia  y conocimiento del rol generador de responsabilidad y equidad social, que le corresponde. Los proyectos unipersonales de explotación de bienes públicos como el fútbol, practicados en los equipos de fútbol más ricos del mundo y en provincias de países como Colombia, no pueden seguir siendo referentes y paradigma de cómo se gestiona un derecho de todos los actores  de una sociedad.
La cultura organizacional centrada en la acción socialmente responsable, se funda en valores de honestidad, transparencia, servicio, ética, reputación y ejercicio veraz de control social, vinculación e impacto con la comunidad, cuidado y protección del medio ambiente para la sustentabilidad. El patrocinio deportivo debe ser socialmente responsable con políticas de selectividad y prelación a proyectos, procesos y entidades enfocadas en apoyar el logro de metas  sociales favorables para todos.  Ya no es tiempo de clubes y organizaciones deportivas  cerradas al escrutinio público, en actitud excluyente  y desentendida del impacto y consecuencias de una acción desarticulada con el ecosistema.

El sistema deportivo asociado, gubernamental y sus aliados deben construir credibilidad a partir de: 
  • Prácticas efectivas de buen gobierno veraz  en  las organizaciones deportivas.
  • ·       Informes periódicos y públicos sobre prácticas de buen gobierno deportivo.
  • Construcción de reputación  y confianza ciudadana mediante un ejercicio veraz, no simulado, de control social y rendición de cuentas.
  • ·    Contar con toda claridad a la colectividad social como asunto público de forma completa y detallada, las medidas adoptadas para alcanzar una mayor eficacia, transparencia, independencia, representatividad, seguridad, calidad y ética en el ejercicio de las funciones de sus órganos de gobierno y administración”.
“Formar en cultura  de acción socialmente responsable a organizaciones que entiendan el valor de   servicio deportivo con calidez, con trabajo a jóvenes y a personas adultas mayores, que premian no sólo con trofeos y medallas, sino con becas para seguir estudiando, con viajes culturales y deportivos a otras ciudades, y que a las personas que no cuentan con la capacidad económica suficiente para el pago de esos servicios les otorgan becas o subsidios para que puedan seguir jugando en el torneo, apoyando también con la compra de material deportivo y con uniformes, haciendo jornadas de salud con los integrantes de los equipo participantes en las ligas y sobre todo reuniones especiales, como las de fin de año, para agradecer la oportunidad de trabajar  con ellos. Así como los eventos para juntar recurso a favor de ciertas personas o instituciones y la colecta de alimento por medio de algún torneo deportivo” propone Jorge Zuany.

La acción socialmente responsable  como fundamento del buen gobierno deportivo, es un inamovible  inaplazable  hoy en la gestión  del derecho al deporte, un asunto público de todos y con todos.  <>

Contenido D2020 escrito para Revista Olímpica. www.deporte2020.com Visión precisa con diversas miradas. Pensamiento y análisis sobre la gestión del deporte.



         

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