domingo, 23 de abril de 2017

Nairo, Caterine y la dirigencia deportiva colombiana ... fuera de sintonía.


Gobernanza deportiva.  Los gobernantes del deporte no resisten control social y mucho menos oposición. 

Cuidado con la intemperancia y la incompetencia. 

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Hernando Ayala M. Periodista  Deporte Visible 2020 - INSPIRE CIMA Pensamiento Deportivo. 
@DEPORTE2020     
¿Que los atletas no tienen derecho a opinar en política gobernanza deportiva? ¿Que no saben de la realidad del deporte colombiano? Se equivoca en materia grave e intemperante el dirigente que dejó en evidencia el pensamiento que prevalece hoy en quienes rigen los organismos de gestión pública del deporte. Jorge Ovidio Gonzalez, presidente de la federación colombiana de ciclismo se regodea con la votación unánime que lo devolvió a la presidencia de la fedeciclismo para cuatro años más, al descalificar a Nairo Quintana  como  "ese muchachito desenfocado y mal asesorado que no conoce la realidad del ciclismo colombiano".   "Nunca antes se había visto algo así, que un deportista se metiera en los asuntos de la política deportiva" expresó en su asombro el señor Gonzalez. Pensamiento extemporáneo. 

Nairo Quintana y Caterine Ibargüen han dicho lo que han sentido y siguen sintiendo sobre la realidad de los derechos de los atletas que es el genérico con que reconocemos a quienes sudan la camiseta y agotan sus músculos en la competencia. En el mundial de menores de atletismo en Cali 2015, Caterine expresó con indignación su rechazo al tratamiento recibido por atletas que recibieron implementos no adecuados. Repitió su preocupación en la víspera de Rio 2016  cuando afirmó "a los atletas no deben verlos solo cuando están en el podio", expresión respetuosa con todo el fondo. 

Nairo desató la ira santa del gobernante del ciclismo con sus declaraciones durante la rueda de prensa  de su equipo patrocinador en la presentación de su temporada 2017. 

Lo que están diciendo los atletas con todo su derecho a la libre expresión, a la protesta, a pedir cuentas, es de elemental sentido común, están llamando al cumplimiento del deber para el cual juraron cuando se hicieron elegir o nombrar. Eso se llama control social y es la base de la gestión pública hoy, pero a los dirigentes les urtíca, causa repulsa y no resisten algo que no entienden, como norma de conducta generalizada.  La rendiciones de cuentas del deporte no existen. Conozco el caso de una federación de deporte adaptado que debe cuentas a Coldeportes de varios años por centenares de millones de pesos.  Las cuentas a esa entidad gubernamental tienen esa connotación. 

La peor de todas las enfermedades que padece hoy Colombia y el mundo, y mantiene crispada a la sociedad es la plaga de la corrupción y el deporte está en el ojo del huracán en ese escrutinio, en todos los niveles, desde locales hasta mundiales.  No puede ser aceptable este tipo de expresiones contra 
evidentes que dejan muy mal parados a los dirigentes.  Hoy más que nunca hay que prepararse para  la higiene administrativa, asepsia de cuentas limpias a la luz de quien quiera verlas,  expuestas ante todo el mundo en la web, 
gobernanza en línea.  No, en Colombia los servidores públicos y privados ponen cada día más trabas al derecho a acceder a la información pública y desconocen la ley de acceso. Los entes de deporte asociado y su expediente de que por ser de derecho privado no tienen que rendir cuentas, están fuera de normas legales, técnicas y de gestión de calidad con ese comportamiento. Los entes deportivos, clubes, ligas y federaciones en su mayoría funcionan con dependencia total de fondos públicos y no rinden cuentas. Como tampoco lo hace en detalle y con claridad total  el gobierno estatal del deporte. Las cuentas de Coldeportes son un talk show televisivo con generalidades  sin mostrar ni precisar en detalles procedimientos y cifras. 

El presidente del ciclismo en su hipersensibilidad intemperante resintió su soberanía  más parecida a la autocracia excluyente, con tan solo un leve toque del ciclista colombiano más ganador de toda la historia de la ruta mundial y se despachó con una respuesta que nadie le compró.  Empeoró por su cuenta la maltrecha reputación del sistema deportivo y su dirigencia.  "O cambiamos o nos cambian" vuelve y juega la advertencia de Baltazar Medina presidente del Comité Olímpico Colombiano.  


Hay que ver a los dirigentes de sectores emergentes como el adolescente sistema paralímpico colombiano, todos sus pendientes y su ira descalificadora cuando se les pregunta y les son pedidas cuentas oportunas y claras, o con solo informar con veracidad.  Vetos, descalificaciones, satanizaciones. "Dígale al que tanto daño nos hace contando lo que cuenta, que lo declaramos el malo y no le hablamos" , mandan a decir. Por supuesto que quien no hace periodismo para encubrir recibe con honor los vetos y descalificaciones de donde vienen en tal materia. 

Se raja en una elemental prueba  el dirigente que deja en cueros una vez más el pensamiento que gobierna el deporte en Colombia y explica por qué la poca confianza en el sistema deportivo nacional. ¿Qué pasa con tanta capacitación si las prácticas siguen ahí? ¿Por qué no hay suficientes profesionales formados en la administración del deporte con competencias de este tiempo ejerciendo a cabalidad esa tarea? .  Tremendo lapsus mental otra vez, dirigentes llenos de sí mismos, arrogancia y soberbia infinita. 

O se ponen serios, responsables, competentes y confiables,  o ya no serán solo Caterine y Nairo quienes hagan oír sus voces.  Muchos esforzados atletas que viven el deporte se expresarán.    Si esos son los mejores dirigentes reconocidos como dicen ellos mismos,  cómo serán los deficientes. Y eso que somos potencia deportiva, modelo mundial, los segundos mejores del mundo en desarrollo deportivo etc. etc.       Así estamos. 
Así no avanzamos señores del gobierno deportivo. 











 



Nairo Quintana: La insólita respuesta de Fedeciclismo al ciclista 



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Caterine Ibarguen 


Realizado Hernando Ayala M. Periodista. 





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